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Afro Serie - Paintings by Ana Candioti

In 2000, I started researching Haitian culture in Miami, because I had the opportunity of working in Little Haiti.
For a couple of years, I met some families living of clothes recycling then sent to Haiti's, also some other furniture refinishing. The daily life of Little Haiti in Miami was hard work: religion on Sunday, fighting for survival. So I found out working people, fighting, music and Santeria. I asked some families as a reference and with their permission I portrayed them.
The Haitian diaspora is the most unfairly marginalized in Miami, so I was interested and make me interested in painting them. With these three paintings, I found at the invitation of the Argentine ambassador to Haiti in those years, Fernando Novillo Saravia and his wife, a couple of weeks with them in the house of the Embassy of Argentina in Haiti in 2001. Knowing these people as creative and fighting for their rights in their own land and so close was a privilege
thank I never finish appreciating.
That same year, showcasing the work of the Afro series at Florida International University, I connect with other institutions such as Afrikando, in the port of Miami, there comes the work of African American women with their typical clothes, headdresses and exquisite meals. At the same time i met an African babalawo through a publication on the mythological tales of Voodoo (which is nothing other than the original African religion, then distorted by the invaders as another means of domination) I connect to him via internet, and tells me about her religious life as babalawo or an initiate who has to travel every two years to Nigeria, his home town to collect the information given from the elderly, information that later becomes wisdom, then the hurricane came ...



En el año 2000, comencé a investigar la cultura haitiana en la ciudad de Miami, pues tuve oportunidad de estar trabajando en la pequeña Haití. 
Durante un par de años, allí conocí de cerca algunas familias que trabajaban y vivían del reciclado de ropas que luego enviaban a Haiti también algunas otras del retocado de muebles. La vida cotidiana de la pequeña Haití en Miami era de trabajo duro: de religión los domingos, de lucha por la supervivencia. Así pude enterarme que es un pueblo trabajador, luchador, de música y santerias. Tome algunas familias como referencia y con su permiso los retrate.
La diáspora haitiana es injustamente la mas marginada de Miami, por eso me interesó conocerlos y al hacerlo me intereso pintarlos. Estas tres obras me resultaron en una invitación del embajador argentino en Haití por aquellos años, Fernando Novillo Saravia y su esposa, a pasar un par de semanas con ellos en la casa de la embajada argentina en Haití, en el año 2001. Conocer este pueblo tan creativo y luchador por sus derechos en su propia tierra y tan de cerca fue un privilegio que nunca termino de agradecer.
En ese mismo año, exhibiendo la obra de la serie Afro en Florida International University, me conecto con otras instituciones como Afrikando, en el puerto de Miami, allí nace la obra de las mujeres afroamericanas con sus ropas típicas, sus tocados y sus exquisitas comidas. En ese mismo tiempo conocí un babalawo africano a través de una publicación acerca de los cuentos mitológicos del vudu,(que no es otra cosa que la religión original africana, distorsionada luego por los pueblos invasores como otro medio de dominación) me conecto luego con él a través de internet, donde me cuenta de su vida religiosa: es babalao o sea un iniciado que tiene que viajar cada dos años a Nigeria, su ciudad natal a recoger la información que le dan los ancianos, información que luego se convierte en sabiduría, luego vino el huracán ...